Se va acercando una estrella
a la puerta del pesebre
para que su luz requiebre
al Hijo de una Doncella;
un aleluya atropella
la esperanza de un desvelo
y reparte con su vuelo
la noticia del derroche
que esta memorable noche
nos ha dado el Dios del cielo.
De "Reportero en Belén de Judea"
jueves, 23 de diciembre de 2010
domingo, 5 de diciembre de 2010
La armonía de Félix Revello, por fin en casa.
Sinfonía teñida de colores
que acarician con mimo tus pinceles.
Recreación sin par de la belleza.
Cómo iluminas blancos,
das frescor a los verdes,
y estremeces los rojos que se muestran
como labios sedientos de caricias.
Sombras que nos ocultan los arcanos.
Matices que serenan a los grises,
que parecen teñidos de sosiego.
Retratos que te hablan,
vestidos que insinúan,
rostros que nos convierten en amantes.
Balcones indiscretos,
miradas que se pierden
en el dulce y lejano pensamiento,
y cuerpos de mujer inasequibles.
Luminosas sonrisas confidentes
que te alegran la vida.
Flores, frutas, cristales.
Eres el manantial de los reflejos
de un hermoso arco iris,
que nos vas regalando a los demás.
Y al final mi recuerdo;
la imagen de aquél Cristo que pintaste
cuando aún éramos niños
y corrían los años treinta y tantos,
que aún perdura en mi mente,
y que nos prometía en el futuro
un creador de sueños.
A mi amigo de toda la vida, Félix Revello, en el día de la inauguración de su museo en Málaga.
que acarician con mimo tus pinceles.
Recreación sin par de la belleza.
Cómo iluminas blancos,
das frescor a los verdes,
y estremeces los rojos que se muestran
como labios sedientos de caricias.
Sombras que nos ocultan los arcanos.
Matices que serenan a los grises,
que parecen teñidos de sosiego.
Retratos que te hablan,
vestidos que insinúan,
rostros que nos convierten en amantes.
Balcones indiscretos,
miradas que se pierden
en el dulce y lejano pensamiento,
y cuerpos de mujer inasequibles.
Luminosas sonrisas confidentes
que te alegran la vida.
Flores, frutas, cristales.
Eres el manantial de los reflejos
de un hermoso arco iris,
que nos vas regalando a los demás.
Y al final mi recuerdo;
la imagen de aquél Cristo que pintaste
cuando aún éramos niños
y corrían los años treinta y tantos,
que aún perdura en mi mente,
y que nos prometía en el futuro
un creador de sueños.
A mi amigo de toda la vida, Félix Revello, en el día de la inauguración de su museo en Málaga.
viernes, 8 de octubre de 2010
Lo tibio
Si se apaga la luz, si a lo más claro
se amenaza a lo lejos con lo oscuro;
si el camino se cierra con un muro
y en lo que era evidente no reparo.
Si cunde por mi mente el desamparo;
si mi rezo se olvida del conjuro
y tiembla en mis adentros el futuro;
si el enigma que duele no lo aclaro,
pienso que hay que llorar y encomendarse
a quien tanto has querido y aún adoras,
y que vuelva otra vez para mostrarse;
que mis lágrimas rieguen muchas horas,
que el alma con su Dios vuelva a encontrarse
y que brillen de nuevo las auroras.
se amenaza a lo lejos con lo oscuro;
si el camino se cierra con un muro
y en lo que era evidente no reparo.
Si cunde por mi mente el desamparo;
si mi rezo se olvida del conjuro
y tiembla en mis adentros el futuro;
si el enigma que duele no lo aclaro,
pienso que hay que llorar y encomendarse
a quien tanto has querido y aún adoras,
y que vuelva otra vez para mostrarse;
que mis lágrimas rieguen muchas horas,
que el alma con su Dios vuelva a encontrarse
y que brillen de nuevo las auroras.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Otoño
Se tuvo que marchar aquel verano;
se terminó el amor sobre la arena
y el sonreír con aires de verbena;
nunca más fuimos juntos de la mano.
Lloroso añoraré mi amor lejano
que al dolor para siempre me encadena;
aquella fue mi cruz y mi condena.
Le supliqué al destino; todo en vano.
Los hados, los azares, ¿qué me dieron?
Tus labios que besaban, ¿qué supieron
de que me haría sufrir tanta dulzura?
¿Y qué hace aquí, rondando por la vida,
un corazón que sangra por su herida?
¿Convertir cielo azul en noche oscura?
Va dedicado a aquellos que alguna vez hayan pasado un triste otoño...
se terminó el amor sobre la arena
y el sonreír con aires de verbena;
nunca más fuimos juntos de la mano.
Lloroso añoraré mi amor lejano
que al dolor para siempre me encadena;
aquella fue mi cruz y mi condena.
Le supliqué al destino; todo en vano.
Los hados, los azares, ¿qué me dieron?
Tus labios que besaban, ¿qué supieron
de que me haría sufrir tanta dulzura?
¿Y qué hace aquí, rondando por la vida,
un corazón que sangra por su herida?
¿Convertir cielo azul en noche oscura?
Va dedicado a aquellos que alguna vez hayan pasado un triste otoño...
martes, 24 de agosto de 2010
Comentario
Voy a intentar buscar tiempo para, periódicamente, ofrecerles nuevos poemas y nuevas noticias.
Gracias por conectar conmigo.
Gracias por conectar conmigo.
domingo, 22 de agosto de 2010
Un agosto más
El respiro por fin en las labores;
descanso deseado en el trabajo;
un pensar: ¿ésta vez dónde viajo
que no haya ido en años anteriores?
Todo es un cavilar de bañadores,
cruceros, excursiones; un relajo,
regresar a lo que antes me distrajo
y embeberme en dorados resplandores.
¿Invocar al Señor?, ¿mirar al cielo
o rogar al Espíritu el anhelo
de poder ayudar a algún hermano?
¿Ejercer de cristiano practicante,
poner al indigente por delante?
Ya vendrá para ello otro verano.
Publicado en la revista "Diócesis" de Málaga.
descanso deseado en el trabajo;
un pensar: ¿ésta vez dónde viajo
que no haya ido en años anteriores?
Todo es un cavilar de bañadores,
cruceros, excursiones; un relajo,
regresar a lo que antes me distrajo
y embeberme en dorados resplandores.
¿Invocar al Señor?, ¿mirar al cielo
o rogar al Espíritu el anhelo
de poder ayudar a algún hermano?
¿Ejercer de cristiano practicante,
poner al indigente por delante?
Ya vendrá para ello otro verano.
Publicado en la revista "Diócesis" de Málaga.
sábado, 21 de agosto de 2010
Teoría
Que flexible tu cuerpo
se acomode en mi pecho,
que tu frágil cintura
se ciña con mis brazos,
que tus caricias tibias
entrelacen mis sueños,
que tus besos ardientes
se enreden en mi alma,
que tus rubios cabellos
descansen en mis ojos,
que tus lágrimas frescas
enfríen mis rubores,
que tu voz armoniosa
consuele mis pesares,
que tu dulce mirada
cale en mis sentimientos,
si consigo encontrarte.
Que sea un campo verde,
que tenga una ladera
a la luz que amanece,
que los pájaros jueguen
sobre la hierba fresca
en las blancas mañanas,
que me dejen allí
reposar para siempre,
pues prefiero la muerte,
si no he logrado hallarla.
De "Diez Poemas de Amor"
se acomode en mi pecho,
que tu frágil cintura
se ciña con mis brazos,
que tus caricias tibias
entrelacen mis sueños,
que tus besos ardientes
se enreden en mi alma,
que tus rubios cabellos
descansen en mis ojos,
que tus lágrimas frescas
enfríen mis rubores,
que tu voz armoniosa
consuele mis pesares,
que tu dulce mirada
cale en mis sentimientos,
si consigo encontrarte.
Que sea un campo verde,
que tenga una ladera
a la luz que amanece,
que los pájaros jueguen
sobre la hierba fresca
en las blancas mañanas,
que me dejen allí
reposar para siempre,
pues prefiero la muerte,
si no he logrado hallarla.
De "Diez Poemas de Amor"
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