lunes, 6 de junio de 2011

El hombre a Cristo en su Ascención

Señor, era verdad, me prometiste,
cuando a los cuatro vientos predicabas,
que después de morir resucitabas,
que te irías al cielo, y ascendiste.

Y de tanta esperanza que me diste,
fue alentador oír que me aguardabas
y que aun siendo Dios tú te me dabas;
no debo nunca más sentirme triste.

¿He de desperdiciar mi opción al cielo?
Mi esperanza se nutre del desvelo
de ver si cuando llegue tú me esperas.

Yo, desde aquí, me afano en alabarte,
en pedir me perdones y en rogarte
que pese a mi pecado tú me quieras.

domingo, 1 de mayo de 2011

San José, obrero

Autónomo, modesto carpintero,
artesano que busca su sustento
sin dar muestras jamás de abatimiento,
muy aplicado en su labor y austero.

Cuida su hogar con celo y con esmero,
porque al Padre le dio el consentimiento
al aceptarle su requerimiento.
Su compromiso, darse por entero.

Afanoso, sin huelgas ni contratos,
sin paro laboral, sin sindicatos,
con una vida sana y sosegada.

Igual labora a sueldo que a destajo;
cinco sentidos pone en su trabajo;
lo hace por su Familia que es Sagrada.

sábado, 23 de abril de 2011

¡Ha resucitado!

Han sido ya olvidados los anhelos;
tres días y Jesús resucitado;
qué gloria la que el Padre nos ha dado;
se han abierto las puertas de los cielos.

Un alto en la ansiedad y en los desvelos;
el hombre siente ya que está salvado.
Al fin, lo prometido, lo esperado,
hace desvanecer los desconsuelos.

El la mente del justo aún perdura
un Cristo que sufrió tanta amargura
y sentimiento y pena y aflicción…

Pero al final triunfó sobre la muerte
y su clara victoria nos convierte
en parte de su propio corazón.

domingo, 17 de abril de 2011

El recibimiento

Un domingo de luz y de alegría;
palmas, ramas de olivo, aclamaciones,
bullicio, bienvenidas, emociones;
te bendicen, Señor, qué algarabía.

Por fin Jerusalén tiene su día
y se han colmado así sus pretensiones;
el Mesías llegó, los corazones
sienten ya de Jesús su cercanía.

Lástima que te ciñan los momentos
en que comenzarán los sufrimientos,
después de que se olviden las sonrisas.

Verás cómo las turbas te encadenan
y envidias y temores te condenan,
por esa luz del cielo que tú irisas.

lunes, 11 de abril de 2011

Amargos días

Cómo dejar al fin mi abatimiento;
decir Señor, Señor, en mi amargura;
creer, rezar, amar y dar ternura
para paliar del mundo el desaliento.

Al pensar en Jesús, cavilo y siento
que está pasando ya su noche oscura;
sé que vendrá de nuevo su ventura,
pero será tras pena y sufrimiento.

Son días de llorar y de tristeza;
sin embargo, me anima la certeza
de que no dejaré de estar al lado,

de quien quiso venir desde su altura
y asumió su pasión cruel y dura,
para ser por amor crucificado.

martes, 5 de abril de 2011

Todo por mí

Lamento que me hiera la amargura,
que me invada la cruel melancolía;
es que en esta cuaresma, día a día,
no se aleja de mí la noche oscura.

¿Cesará esta agonía que perdura?
¿Dará paso el dolor a la alegría?
¿Terminará, Señor, la pena mía?
¿Llegará al fin, gloriosa, la ventura?

Estamos en los tiempos que sufriste,
que predicaste el cielo que nos diste
cuando el hombre, por ti, se sintió amado.

Y sabías del todo qué pasaba;
que el mundo solamente se salvaba
cuando murieras tú crucificado.

martes, 22 de marzo de 2011

Piedad

Es difícil pensar, es evidente,
durante los momentos que vivimos,
en cómo analizar lo que sentimos,
mirar dentro de sí, ser consecuente.

Apartarse algún tiempo de la gente,
estudiar, si hago mal, si me redimo,
si procuro el perdón, si me aproximo
al que en algo ofendí, humildemente.

Tanto me estoy jugando en este trance…
Para que la promesa se afiance
tendré que poner todo de mi parte.

Sólo pido, Señor, misericordia;
en medio de este mundo de discordia
abre mi corazón para adorarte.