domingo, 5 de octubre de 2014

Desde el sagrario


A ti que te viniste y te quedaste
para un día morir y redimirnos;
a ti que con el fin de bendecirnos,
desde el cielo del Padre te bajaste.

A ti que aquella gloria la dejaste
para vivir aquí, para sentirnos
tan llenos de tu amor al reunirnos;
a ti que para mí resucitaste.

A ti que das consuelo al que te adora
y que desde el ocaso hasta la aurora
regalas el sosiego al alma mía;

que cuando río o lloro estás conmigo,
que eres hermano y a la vez amigo.
A ti que eres por mí Eucaristía.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Gratitud


Señor, gracias por este corazón que se afana
en teñirse de dicha cuando piensa en amarte,
en meditar, humilde, cómo debo adorarte
y abrir por siempre al cielo del todo mi ventana.

Gracias por esas luces que alumbran mi mañana,
por la naturaleza, que es como tu estandarte,
por permitirme, indigno, que pudiera encontrarte
y a mi sed ofrecerle beber de tu fontana.

Gracias por aguardarme, aún sabiendo quién soy,
por sentirte cercano en la ruta en que estoy
mirando hacia lo alto por si pudiera verte.

Gracias por la belleza, por los campos, las flores,
la familia, el amigo, la risa, los amores,
y por estar llorando, Señor, por no perderte.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Aquél beso que espero


No me besaste anoche que, dormido,
ansiaba que tu luz apareciera;
ni tu silueta, ni tu voz siquiera,
regalaste a mi cuerpo dolorido.

Soñar; sólo es así como he podido
revivir ese amor que yo tuviera;
no has venido las veces que quisiera
y buscarte en el cielo no he sabido.

El sueño es un enigma que me inquieta;
es el hogar del alma y la secreta
morada del que sufre y se disloca.

Y siempre al despertar he deseado
comprobar si esa noche me has dejado
el sabor de tus labios en mi boca.

lunes, 11 de agosto de 2014


 Anímense, comenten mis poemas...

Gracias.

lunes, 30 de junio de 2014

Parábolas


Dulces tardes, Señor, con tu presencia,
la Palabra en tu voz, tu compañía;
bellas horas en paz, con la alegría
de mantener tu luz en mi conciencia.

La inquietud que contigo se silencia;
la elevación del alma, la agonía
que se marcha por fin, y la armonía
que infundes con tu amor, con tu influencia.

Los consejos que quieres que entendamos;
tratar de que seamos como hermanos;
abrir siempre tus brazos a cualquiera.

Estos fueron tus plácidos momentos,
sin dudas, sin gemidos, sin lamentos,
aún sabiendo el martirio que te espera.

viernes, 13 de junio de 2014

Vade mecum


Sigue la vida con su andar silente
en ese devenir desconocido,
en que muchos dan todo por sabido,
en el que cada cual es diferente.

Va tras de ti la tentación latente
sin querer darlo todo por perdido;
tú luchas con tesón en lo escondido,
poniendo en ello tu oración ferviente.

Y sigues sin parar y te ilusiona,
ese abrazo de luz que condiciona
la balanza de amor que llevas dentro.

Y te seduce el rastro de sus huellas,
y te ves cabalgando las estrellas,
figurando el abrazo del encuentro.

martes, 3 de junio de 2014

A lo lejos

Nuestros largos paseos,
en los atardeceres,
por las playas doradas
de los julios calientes.

¿Te acuerdas, vida mía?

Cuando tenues penumbras
lentamente avanzaban,
eran nuestros deseos
que ocurriera el ocaso.

¿Recuerdas el momento?

El instante sagrado
de la noche que llega,
nuestras manos unidas,
una pausa, un suspiro,
una sonrisa,
un beso.

¿Es posible más dicha?

Un rayo de la luna
que encadena tu pelo,
los surcos de la arena
que nuestros cuerpos hallan,
un infinito cielo en estrellas fecundo.

¿Podríamos olvidarlo?

Arriba los luceros,
abajo el ancho mundo.