sábado, 28 de marzo de 2015

El Mesías


Todo el pueblo le da la bienvenida;
palmas, flores, sonrisas, ilusiones;
palabras de cariño en las canciones;
la promesa de Dios reconocida.

No se puede narrar tal acogida;
Jesús, entre un fragor de aclamaciones,
imparte con amor sus bendiciones;
la gente le agradece su venida.

En la tarde la luz, que palidece,
anuncia la tiniebla que aparece
para extender su faz, triste y oscura.

No se arredra Jesús; sigue adelante,
su misión ha de ser determinante:
ha comenzado Cristo su andadura.



viernes, 20 de marzo de 2015

A mi Pastor y amigo


Desasosiego aquí, fiesta en el cielo;
un amigo tan fiel que se me ha ido;
lloro mi soledad con un gemido
y siento en mis adentros desconsuelo.

Has dejado semilla en este suelo,
del sincero cariño que has tenido
a todo el que con celo te ha seguido,
a tantos que has servido de modelo.

Se me va don Antonio, pero un día,
quiera el Señor que vuelva mi alegría
cuando pueda en lo alto reencontrarle.

Dios nos ha regalado su memoria;
ha cambiado su marcha por su gloria;
no quiso por más tiempo ya esperarle.


A don Antonio,
con todo mi cariño de siempre,

Joaquín Fernández González.    

sábado, 28 de febrero de 2015

El difícil camino de la cruz


Se acerca poco a poco ese momento;
va llegando el penar para el cristiano;
el tiempo va trayendo del arcano
la lágrima que engendra el pensamiento.

¡Ay!, mi Señor, de veras que lo siento;
sé que vas a sufrir y de antemano
ofrezco andar contigo, de tu mano,
esas horas de triste abatimiento.

Durante esta cuaresma meditemos
en ese Jesús nuestro, al que veremos
soportando un dolor que tiraniza.

Vivamos con pesar y con tristeza
su camino al calvario, que ahora empieza,
ciclo de penitencia y de ceniza.

sábado, 7 de febrero de 2015

La fe


Un don de Dios que llega como un río,
como una luz del cielo que se irisa,
como una dulce y delicada brisa
que se encadena, amante, al albedrío.

Yo la intento alcanzar y me confío
al alegre rumor de su sonrisa;
he de olvidar el ansia de mi prisa
y el dolor de mi triste desvarío.

Se terminó el morir y me parece
que no existe un aliento que fenece;
de parte del Señor estaba escrito.

Que sirva esta canción de despedida,
pues si veis que mi vida está dormida,
es que ya está volando al infinito.

domingo, 1 de febrero de 2015

Mi alrededor


Mi sala, sin querer, tuve desierta,
clausuradas mi puerta y mi ventana,
llenos mis pensamientos de desgana,
mi ilusión, sin saberlo, casi muerta.

Y lancé mi saeta a ciencia cierta
de que resonaría, cual campana,
para implorar la luz de la mañana
y poder enseñar mi casa abierta.

Descubrí que eras tú mi convidado
y decidí vivir siempre a tu lado
en mi intento de hallar el Paraíso.

Me enseñaste a mirar lo que creaste
y comprendí el amor que te dejaste
en todo, mi Señor, lo que diviso.

sábado, 24 de enero de 2015

Dio, come ti amo


Señor, cómo te amo; si pudiera
tener dos almas mías y el sentido
de dos veces quererte y decidido
darte el doble de mí. Si yo supiera

ligarme a ti como una enredadera,
por mis dos almas siempre muy ceñido,
y conseguir que nunca fueses ido,
y saber que por siempre te tuviera.

¿Qué hacer con tanta dicha concentrada,
con tanta luz perdida y encontrada
vagando en los caminos de la espera?

Señor, cuánto te amo, necesito
buscarte en el azul del infinito
y que estés al final de mi carrera.

sábado, 17 de enero de 2015

Una voz grita


Tú, mi Señor, a Juan has preparado
para indicar a todos el camino,
y has cambiado por siempre su destino
a los que en el Jordán ha bautizado.

Tú, que hiciste que viera mi pecado,
me enseñaste a llorar mi desatino
y a confiar en ti, pues adivino
que puedo ya pedir ser perdonado.

¿Me encontrará ese Juan que me ha buscado
para que pueda ser purificado,
o verá que mi casa está desierta?

Quiero darle, Señor, la bienvenida
y así sabré, cuando mi despedida,
que el cielo me tendrá su puerta abierta.